Ultimas Noticias

Desde ayer las preguntas se divierten o se cierran al impulso de frutos polvorosos o de islas donde acampan los tesoros que la rabia esparce
J. Lezama Lima

miércoles, 28 de mayo de 2008

Últimas noticias sobre la vida de una muchacha

Nadie le espera.
Inexplicablemente la ciudad se transforma
hasta donde no alcanzan sus orgasmos.
Toda nueva confusión supone un espejismo
rompecabezas perdido entre otros
cuando el mundo es una ventana manipulada.
Nadie le espera.
Certeramente la soledad se acurruca entre sus piernas
como mísiles custodiando al mundo.
Yo la he visto.
Así supe que el credo es un aguijón
para hincar las pobres rodillas del que intenta levantarse
y acaso se busca un consuelo conjugando cuerpos.
Ella sabe que todo va cambiando y le lastima
sobre todo porque nadie le espera.
Las últimas noticias van cayendo como hojas,
yo las echo a rodar.

La vida despierta en ardides sobre mí

Ya despierta la nostalgia,
ya sin sueños, recorro el frío de la mirada,
los suspiros afilados sangrando adolescencias.

Entre cláusulas del silencio,
en la terrible soledad donde no me arrepiento,
nombrarla es mi espejismo, la salvación del otro.

He vuelto a renegar de los misterios
y del amor de mi madre si es que acaso lo hubo.
Las paredes son fuertes y mis brazos débiles,
todo en mí es arrodillarme hacia la voluntad de otro.
Sería necesario prescindir de Dios,
iniciar la ceremonia de los cuerpos
y agotarme en días que ya no me pertenecen.

Quizás golpeando puertas
pueda golpear más de un corazón,
la misma ira que doblega y oscurece
los caminos donde acaso voy.

He sido un muchacho jugando a las rarezas,
ya no regresaré a los días de pasear del brazo,
o acurrucarnos bajo las ramas tibias del atardecer.
Sé que mis ancianas manos un día rozarán tus pechos,
un día ya sin merecerlo aunque te pida perdón.

Hubo un hombre y un padre,
también una madre loca,
todos en un mismo juego donde yo era la carta.
He apostado del lado que perdió,
pero darme cuanta de nada sirve.
En los lugares donde rezo
la oscuridad es un barrote,
he matado al otro,
he matado al muchacho que soy.

Un copy paste desesperado.

La mirada adentro consumida por la prisa
escucharlos golpear las hojas
ser barridos por las olas
repetirse en mansalvas
hacer la fiesta
el don de la poesía
y estar en esa otra esquina
doblando la ciudad
porque no hay a quien decirle
que la vida es un trago amargo y delicado
y hay que beber el sorbo de los desesperados.

Las casitas están al fondo

Un perro hunde su lástima en el ojo del que guiña
y excarcela sus prejuicios de mordidas.
Yo lo miro tocar su lástima
yo lo confundo con el hombre de la mala suerte.
Todas las veces están guardando sus temblores
sus pisadas del hambre que no arropa la calle.
Las casitas están al fondo de las aguas marginales
sólo las salva el gesto del muchacho su apacible calma.

Danza en la oscuridad de los cobardes

Los últimos segundos se agolpan esquizofrénicos
sobre la mesa del doctor escarlata
quien recorre silencioso los temores
donde se hospedó un hombre.
Trazar las memorias paralelas
y olvidar los besos ocultos a la sombra de la duda
estar allí y rasgar la piel hasta hundir las manos
y saber que está totalmente muerto
antes que pueda matarle sus espaldas
o sus ventrículos aireados de amor.
Porque la muchacha de los juegos
compartía la ceremonia de los cuerpos
en la piel escarlata del esquizofrénico
y en la duda de quien ama
o de quien cree que es el amor una fiesta perpetua de recuerdos y perdones

EXISTENCIAS

I
Es difícil creer que la casa estará abierta
que van a entrar los otros a purgar historias
y que estaré adentro.

II
Los pasos callados que alborotan la nocturna vejez
y un carro de duendes pululando detrás de la puerta
detrás del rincón de los sueños
y a poco despedirnos del suspiro infantil.

III
Otra vez tengo frío
miedo del tiempo que rompe las pisadas
miedo del tiempo que construye colores.

IV
La muerte es una sucesión de imágenes convulsas

que entran y salen de los días, del miedo, y el dolor.

viernes, 23 de mayo de 2008

Mirada Interior

Dos máscaras completan la mirada interior de la pared
sombras que se aíslan hasta desaparecer en el recuerdo.
Afuera permanece la niña
tocando su mirada el estertor negro
que despierta la humedad de la casa
sus grietas y los pasos del padre
cambiando el dolor y la alegría.

Aquí lo cotidiano es la luz
tocando los rincones
golpear el aire las ventanas de la casa
inundada de ese amargo sabor que dicen:
café mezclado
y volver sobre los juegos y canciones
donde el sonido danza sus misterios.

Lo demás es el olor a guardado del cariño
un As de Oro tras la mano que boxea y lee
y algún día cambiará el epílogo
donde ella enciende sus miedos
en la bocanada de la noche.

Lo demás es pura fantasía.